Una Respuesta para Empresarios



Si quieres salvar al capitalismo sólo hay un tipo de argumento que deberías adoptar, el único argumento que ha triunfado en cualquier asunto moral: el argumento de la autoestima. Revisa tus premisas, convéncete de la rectitud de tu causa, y luego lucha por el capitalismo con plena certeza moral.

La crisis mundial de hoy es una crisis moral – y sólo una revolución moral la podrá resolver: una revolución moral que valide y complete los logros políticos de la revolución americana. Tenemos que luchar por el capitalismo, no por ser un asunto práctico ni un asunto económico, sino, con el máximo orgullo y convicción, por ser un asunto moral. Eso es lo que el capitalismo se merece, y nada menos que eso lo salvará.

Me gustaría sugerir que empieces aplicando al ámbito de las ideas los mismos criterios de objetividad, lógica y racionalidad que aplicas al ámbito de los negocios. Tú no juzgas ningún tema de negocios en base a normas emocionales – no lo hagas tampoco con temas ideológicos. No construyes fábricas dejándote llevar por tus sentimientos – pues no dejes tampoco que tus sentimientos guíen tus convicciones políticas.

No Intentes Engañar a la Gente en los Negocios.

En los negocios, tú no cuentas con la estupidez de los hombres, no produces un producto peor "porque la gente es demasiada estúpida para apreciar las cosas buenas" – no lo hagas tampoco con la filosofía política; no apoyes o promuevas ideas que sabes que son falsas, esperando así aprovecharte de los temores, los prejuicios o la ignorancia de los demás. Tú no engañas a la gente en los negocios – no intentes hacerlo en filosofía: el así llamado "hombre de la calle" es increíblemente perceptivo.

Tú no dudas de tu propio criterio en los negocios – no dudes de él tampoco en el ámbito de la ideología; no dejes que la verbosidad incomprensible de los intelectuales "liberales" te intimide o te desanime; no llegues a la conclusión: "debe ser muy profundo, porque yo no lo entiendo", o "si en esto consisten las cosas intelectuales, entonces todas las ideas son tonterías sin ningún sentido práctico". Las ideas son el mayor poder, el más crucial y el más práctico, que existe en el mundo.

Tú no contratas a directores para los departamentos de tu empresa sin tener un conocimiento de primera mano de la naturaleza de sus trabajos y de cómo evaluar su desempeño – no lo hagas tampoco con tu departamento de relaciones públicas; aprende a juzgar si lo que te están vendiendo es veneno o no. No contratas a hechiceros para puestos de mecánicos o ingenieros – tampoco lo hagas para los de gerentes de relaciones públicas.

Sé consciente de quiénes son tus Amigos y quiénes tus Enemigos.

Aprende a diferenciar a tus amigos de tus enemigos. Sé consciente de a quién debes apoyar en asuntos filosóficos y políticos. Si eres incapaz de hablar libremente, si estás atado y amordazado por la desgraciada injusticia de maldades tales como las leyes antimonopolio – por lo menos no alabes, promuevas o apoyes la filosofía de tus propios destructores; no les otorgues la sanción de la víctima. Considera la posibilidad de crear un sindicato que represente las libertades civiles – para empresarios.

Y si aún deseas tener un objetivo o una misión "social", no hay mayor servicio que puedas prestarle a la humanidad que el de luchar por tus propios derechos y tu propiedad.

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Traducción: Objetivismo.org
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Como publicado en el libro "Por Qué los Empresarios Necesitan Filosofía", páginas 39-44. 

Este ensayo fue publicado por primera vez el 15 de mayo de 1962 en una revista no identificada que fue encontrada entre los papeles de Ayn Rand.
por Ayn Rand