
Estamos absolutamente de acuerdo con el derecho del dueño de vender lo que quiera y dejar de vender lo que no quiera. Es su tienda, su trabajo, su propiedad, y el cliente que está tratando con él no tiene ningún derecho a exigirle que tenga o venda cualquier producto en particular si él no quiere hacerlo – a menos que exista un contrato que diga lo contrario.
Da exactamente igual que las razones del farmaceútico sean racionales o irracionales, que tú estés de acuerdo con él o no. Serías tú quien estarías destruyendo la libertad si pudieras decirle lo que él tiene que hacer para hacerte feliz. Lo único que él está diciendo es: “No tengo intención de ayudarte con tu problema – el cual yo no he causado”. Es como si vas a una tienda y él no quiere venderte caviar, y tú dices: “Pero entonces me estás privando de lo que necesito, y voy a tener hambre...”. Ellos pueden decir: “Da igual. No soy yo quien tiene que satisfacer tus necesidades en contra de mi voluntad”. Si de verdad tienes esa necesidad, entonces vas a tener que buscar otro proveedor, o intentar producir algo equivalente, puede ser que tengas que viajar a otro país, tal vez vas a tener que decidir tener sexo sin penetración, no vaginal, lo que sea.
Puede ser que tengas muchas opciones, o puede ser que no tengas ninguna. Pero tú no tienes la opción de alegar que tu necesidad está por encima de sus derechos de propiedad.

La ley en Arizona protege a los farmaceúticos que se niegan a vender la píldora del día siguiente, o preservativos, o cualquier tipo de producto de control de la natalidad tradicional, basándose en sus ideas religiosas. ¿La ética Objetivista permite que profesionales de la salud se nieguen a vender contraceptivos? Si ese es el caso, ¿no estarían violando la libertad de su cliente obligándola a tener un embarazo indeseado?
Derecho - Necesidad - Asistencia Médica - Libertad - Ética
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