La crisis actual es más profunda y más extensa que fue la de 1962, en parte debido a la globalización; es un infarto más agudo que el anterior, pero sus causas son idénticas – y las opciones que tenemos, también, aunque ahora más urgentes que antes. Y no hay término medio: o somos cada vez más libres, o nos vemos condenamos a un estado totalitario y a la esclavitud.

¿Qué elegiremos? Aún es pronto para saberlo. Por un lado, la crisis continúa siendo la excusa para más intervenciones, más impuestos, y más abusos a la libertad a nivel mundial, y esto parece no tener fin. Por otro lado, la voz de las personas racionales se está dejando oír, en artículos, en entrevistas, en los "Tea Parties" americanos; proyectos de ley totalitarios (como el de salud pública de Obama) están perdiendo fuerza; y, no menos importante, las ventas de Atlas Shrugged continúan creciendo – o sea, la base moral y filosófica está arraigándose.

La situación financiera mundial es tan seria que muchas personas racionales están analizando a fondo sus causas y reconsiderando soluciones que habrían sido impensables tan sólo hace unos años. Una de ellas – una forma de ponerle límite a las intervenciones del estado y así evitar crisis futuras – es la vuelta al patrón oro. Incluso varias publicaciones de habla hispana están tratando el patrón oro como una seria posibilidad, con títulos como El patrón oro, otro debate que vuelve, y Greenspan, al descubierto: de defensor del patrón oro a presidente de la FED.

Es cierto: Bajo el patrón oro, el sistema bancario se convertiría en el protector de la estabilidad de la economía y del crecimiento equilibrado. Como se ha demostrado con esta crisis, sin el patrón oro los gobiernos acaban usando el sistema bancario como instrumento para una expansión ilimitada del crédito – causando debacles como el actual.

Y es cierto también que Alan Greenspan fue uno de los principales proponentes del patrón oro (cuando él aún pensaba de forma correcta y moral, y cuando aún formaba parte del grupo intelectual de Ayn Rand), y su ensayo "Oro y Libertad Económica" es excelente para entender las causas de la crisis y cómo salir de ella. Pero también es cierto que las ideas del Alan Greenspan de esa época dorada no son las mismas que las ideas del Alan Greenspan que nos llevó a la crisis.

Si abordamos situaciones complejas desde un punto de vista filosófico – si nos enfocamos en sus últimas causas, en los principios que las determinan, en las ideas esenciales – entonces nos damos cuenta de la importancia que tienen las ideas en la cultura, de su impacto en la economía, de cómo afectan la vida diaria de cada uno. Además, con honestidad intelectual para aceptar la realidad y usando estrictamente la razón, nos damos cuenta también que entender esas situaciones complejas se torna algo relativamente simple.

La crisis nos brinda una oportunidad de oro. Sólo hay dos opciones, y forzosamente tenemos que escoger una. Y la elección es tuya, mía, nuestra.

La Crisis: Una Oportunidad de Oro
La crisis financiera actual nos está obligando a elegir. Nos está obligando a elegir entre más controles del gobierno o un sistema de libre mercado, entre colectivismo e individualismo, entre esclavitud y libertad.

Así lo observó Ayn Rand hace casi medio siglo, analizando condiciones similares a las actuales:

El 28 de mayo de 1962, la economía de los Estados Unidos sufrió un ataque al corazón. Hasta el momento de realizar este escrito, el ataque no fue fatal y el paciente parece recuperarse. Pero, como con todos los ataques al corazón, ya no hay manera de saber si el próximo ataque ocurrirá en una hora, un día o un año. Sólo una cosa es cierta: fue una advertencia que no puede ser ignorada. La catástrofe que los defensores del capitalismo han estado prediciendo durante varias décadas es ahora obvia, visible de hecho en la realidad práctica. Tenemos dos opciones frente a nosotros, y no hay término medio.

Cuando el ataque ocurra, los estatistas declararán que la libre empresa – la empresa de hombres encadenados, obstruidos, paralizados, aterrorizados, amordazados por las leyes anti-trust – ha tenido su oportunidad y ha fracasado, y que ellos, los estatistas, en desprendido servicio al "interés público", deben urgentemente imponer sobre nosotros un sistema de controles totalitarios.

O: Cuando el ataque ocurra, todos aquellos que valoran América, la libertad, la civilización, los derechos individuales y sus propias vidas, se unirán en un único programa político – poniendo la culpa donde corresponde – un programa que declarará que los controles estatales han tenido su oportunidad y han fracasado, y que sólo hay una manera de salvar a una economía en bancarrota: empezar a descontrolar.

       "Account Overdrawn" (Cheque Sin Fondos), por Ayn Rand
        The Objectivist Newsletter: Vol. 1 No. 7 Julio, 1962